viernes 28 de mayo de 2010
EL ALTRUISMO COMO VIRTUD DE SOLIDARIDAD
Si alguna vez has sentido la necesidad de ayudar al prójimo, sin recibir nada a cambio, debes saber que ha florado en ti una pasión altruista, poco frecuente en sociedades, donde se le da mucha importancia al capital que se posee, provocando el individualismo, el egoísmo y la lucha desmedida por tener cuanto mas riqueza mejor.
Cuando de lo que se trata es de conseguir el bien ajeno, aun a costa del propio, entonces estamos en presencia de uno de los valores que merecen más respeto y consideración, en el ámbito social. Porque el comportamiento que aumenta las probabilidades de supervivencia de otros a costa de una reducción de las suyas propias y muestra el sacrificio personal por el beneficio de otros, no tiene mejor calificativo que el de grandeza humana.
Simplemente, les quiero hacer reflexionar, que no nos vale tantas riquezas y rodearnos de tanto lujo si no somos capaces de compartir lo que tenemos con los más desfavorecidos. La vida puede ser una tómbola y en ella a veces se gana y a veces se pierde, pero seguro estoy que el individuo altruista, en cualquier caso siempre ganará, porque su recompensa le llega más tarde o más temprano, incluso sin esperarla.
Muchos se preguntan, si esto del altruismo es solo teoría, mas demostrado está que un individuo puede sacrificar su propia supervivencia por proteger la de los demás, y con mayor fervor todavía, si entre los miembros de ese grupo ha de hallarse algún familiar o alguien que comparta parte de sus mismos genes. Esto suele ocurrir, porque el individuo quizás inconscientemente, busca una forma de asegurar la continuidad de su información genética. Pero esto es insuficiente para explicar las conductas altruistas que se desarrollan hacia individuos no emparentados, es decir, con los que no se comparte información genética alguna.
En ese caso se puede asegurar que la conducta altruista se lleva a cabo porque el individuo espera de alguna forma ser recompensado por el otro o por algún otro miembro del grupo, cosa que da al trasto con el planteamiento de que nos mostramos altruistas sin esperar, nada a cambio. Sin embargo, cabe la posibilidad de que este tipo de conducta sea el resultado de una necesidad imperiosa del individuo de sentirse aceptado por el grupo, de sentirse partícipe dentro de él, con lo cual indirectamente también obtendría un beneficio.
Sea una cosa u otra, la realidad es que podemos encontrar personas altruistas, personas que han contribuido al desarrollo y evolución del comportamiento no egoísta de nuestra especie.
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