La vida, es una constante lucha que se hace perenne si de derechos se trata y es que somos muy dados (salvase quien pueda) a exigir y reclamar lo que por convicción creemos que nos pertenece, sin detenernos a pensar que unidos a estos derechos también van unas obligaciones ya sean ciudadanas, sociales o personales.
Como individuo perteneciente a una sociedad estamos en la obligación de cumplir con todos los deberes que nos son inherentes, lo que no implica que seamos capaces de recocer que también somos poseedores de una serie de derechos que no estamos dispuestos a que sean pasados por alto.
El hombre por naturaleza no es huérfano de ideas y mucho menos de conocimientos, su nivel cognitivo puede alcanzar limites insospechables, lo que unido a una gran dosis de rebeldía y un fuerte sentimiento moral actúan como una bomba de relojería, dando como resultado personajes celebres y grandes genialidades que podríamos nombrar y no tendríamos para cuando terminar.
Por mi parte me propongo presentarles solo a una mujer, negra, escritora y luchadora incansable por los derechos propios y de sus conciudadanos. Su nombre Ángela Davis.
Ángela Yvonne Davis, política marxista y activista afroamericana.
Ángela Davis, hija de un mecánico automotriz y una profesora de escuela, nació en Birmingham, Alabama, el 26 de enero de 1944. El lugar donde vivía la familia fue llamada Colina Dinamita, por el gran número de casas de Afroamericanos dinamitadas por el Ku Klux Klan. Su madre fue una activista a favor de los derechos civiles y había estado activa en el NAACP, antes de que dicha organización fuera proscrita en Birmingham.
En 1961 Davis fue a la universidad Brandeis en Waltham, Massachusetts a estudiar francés. Su carrera incluía un año en
Después de graduarse de
En 1967 Davis se unió al Comité Coordinador No violento Estudiantil (SNCC) y al Partido de las Panteras Negras. Al año siguiente se involucró con el Partido Comunista Estadounidense.
En 1969 fue expulsada de
Estuvo relacionada con el partido político de las Panteras Negras. Involucrada en el caso de "Los hermanos de Soledad", por el cual fue acusada de asesinato y secuestro en 1972. Este caso alcanzó repercusión mundial, lo que impidió su condena. Quedó absuelta en 1973.
Davis participó en la campaña para mejorar las condiciones en las cárceles. Se interesó especialmente en el caso de Jorge Jackson y W.L. Nolen, dos afroamericanos que establecieron una sucursal de las Panteras Negras mientras estaban en la prisión Soledad en California. El 13 de enero de 1970, Nolan y otros dos prisioneros negros fueron asesinados por uno de los carceleros. Unos días después el Jurado del Condado de Monterrey determinó que el guarda había cometido un "homicidio justificable".
El 21 de agosto de 1971, Jorge Jackson fue ametrallado en el patio de la prisión de San Quintín. Llevaba una pistola automática 9mm y los oficiales dijeron que trataba de fugarse. También se dijo que la pistola había sido metida de contrabando en la prisión por Ángela Davis, por lo cual se vio obligada a darse a la fuga y el FBI la nombró como una de las "criminales más buscados". Fue arrestada dos meses después en un motel neoyorquino, pero en el juicio fue absuelta de todos los cargos. Sin embargo, debido a sus actividades de militancia, el gobernador de California por aquel entonces, Ronald Reagan, pidió que a Davis no se le debiera permitir dar clases en ninguna de las universidades estatales.
En 1974 Ángela Davis pasó a formar parte del Comité Central del Partido Comunista. En 1976, tras publicar su autobiografía, regresó a la enseñanza.
Del
En 1979, Davis visitó
Años más tarde, en 1984, presentó su candidatura a la vicepresidencia de su país por el Partido Comunista.
Entre Los libros que ha publicado se encuentran: If They Come in the Morning: Voices of Resistance (1971), Angela Davis: An Autobiography (1974), Women, Race and Class (1981) and Women, Culture, and Politics (1989).
















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